domingo, 2 de junio de 2013

La evolución (1960-1970)

En la primera temporada de los años `60, Jack Brabham era quien se hacía con el título, por segunda vez consecutiva. Pasarían seis años hasta que el australiano lograse su tercer y último título, ya que falta de fiabilidad en Lotus, y posteriormente la creación de su propio equipo, al que le faltó fiabilidad durante sus dos primeros años y el hecho de que no disputara la temporada completa en el tercero, le mantuvo en posiciones alejadas del primer puesto al final de todos eso años hasta llegado el 1966.


El año 60 trajo algunos cambios, como por ejemplo un nuevo sistema de puntuación, que se volvería a modificar al acabar el año. Éste consistía en que los puntos eran unicamente obtenidos por posiciones de carrera, y por tanto la pole position y la vuelta rápida solo significarían algunas ventajas para quien las obtuviese, pero éstas no serían nunca puntos. Además, la diferencia entre el primer puesto y el segundo se agrandó, al restársele un punto a este puesto, lo que hizo que a su vez la diferencia con el segundo y los puestos que le seguían fuese más pequeña. Se puede decir que ese punto que se le 'sacó' al segundo puesto se le otorgadaba al sexto coche que llegase a meta, ya que con este nuevo sistema por primera vez los seis primeros coches eran quienes se llevaban todos los puntos.

Las cinco victorias con las que se hizo Brabham esa temporada fueron consecutivas. De las otras cuatro carreras, una de ellas fue para Bruce Mclaren, que continuaba en Cooper, lo que confirmaba que los monoplazas con motor trasero eran más rápidos. No obstante, también se vieron coches con motor delantero en el puesto más adelantado, como en el caso del GP de Italia, la última carrera ganada por un coche, un Ferrari pilotado por Phil Hill (foto), con un propulsor en esta posición. Sin embargo, muchos consideran este triunfo como no merecido, ya que los organizadores de la carrera decidieron utilizar una parte de la pista de Monza que no se tenía previsto usar con el fin de proporcionar ventaja al equipo italiano, lo que provocó que muchos equipos se negaran a hacer correr sus coches en dicha carrera.



Por otra parte, esta temporada fue la primera en la que Lotus ganó carreras. Fue en el circuito de Mónaco, donde dos años más atrás el monoplaza de la escudería inglesa hacía su debut, donde Stirling Moss llegó con su Lotus antes que nadie a la línea de meta, con 52 segundos de ventaja respecto al segundo, el Cooper de McLaren. Más tarde, en la última carrera llegaría el primer doblete para el equipo de Colin Chapman.

El año 1962 fue un gran año para Graham Hill (foto) , empezando con una victoria para el inglés, la primera de su carrera. A los mandos de un BRM, Hill acumularía en esa temporada tres triunfos más. El año acabaría con una amplia ventaja para este piloto, que tenía como principal rival a Jim Clark, pero la falta de fiabilidad del Lotus no le permitió acabar el 1962 a menos de 12 puntos del líder, a pesar de sus tres triunfos, ya mencionados, en dicho año. 



El Campeonato de Constructores sería para la escudería para la que Graham corría, BRM, que a pesar de que continuaría en los más alto del podio en diferentes ocasiones a lo largo de los diez años siguientes, no podría volver a repetir este logro. Otro dato que se debe destacar sobre los Constructores es la presencia de Porsche durante este año, su única temporada en F1, por lo que al acabar del año se producía la marcha de esta escudería alemana. Otra marcha fue la de Stirling Moss, que tras un accidente, no regresó a competir en la categoría.

La mala fiabilidad de los Lotus no pareció estar presente en la temporada siguiente, y si lo estuvo sin duda los resultados hicieron que no lo pareciese, puesto que 19 puntos de ventaja como líder al final de un año no resultan fáciles de conseguir si los de tu equipo son coches con problemas mecánicos frecuentes, y esta fue la ventaja que Lotus tenía al obtener su primer campeonato. La de Jim Clark, líder en el campeonato de pilotos, fue más amplia, de 26 puntos, siendo primero en siete Grandes Premios de los diez puntuables. A falta de tres carreras, los espectadores ya sabían quien sería el ganador de ese año, y no porque la increíble velocidad del Lotus no dejaba que existiesen dudas respecto a quien sería campeón, sino porque en el GP de Italia Clark ya se proclamaría campeón.

1964 sería el único año en el que un campeón de motociclismo se haría también con el título de campeón en F1: es el caso de John Surtees (foto), que en el primer año de la década compitió tanto en coches como en motos, y una temporada más tarde, será unicamente piloto en F1. Su regularidad le permitiría hacerse campeón, aunque tan solo con un punto de ventaja, ya que su Ferrari no se mostró muy fiable en algunas ocasiones. Pero la escudería italiana logró volver al liderato de la tabla de Constructores, después de dos temporadas sin estar en él, situándose por detrás de equipos ingleses, algo que ocurriría nuevamente pasada esta temporada, aunque esta vez este hecho se prolongaría a diez temporadas.




Pero a pesar de tratarse de un Ferrari, el monoplaza de Surtees no fue tan solo rojo, sino que este se vio pintado con colores blancos y azules en los dos últimos Grandes Premios de la temporada, debido a una disputa mantenida entre Enzo Ferrari y la federación italiana, que provocó que finalmente Enzo hiciese a sus coches correr con licencia NART (Equipo de carreras norteamericano por sus siglas en inglés) y éstos debieran llevar de esta forma un color azul sobre otro blanco. A los mandos de este especial Ferrari, John luchaba con los dos últimos ganadores del mundial, Graham Hill y Jim Clark, por el título.

Los Ferrari no serían tan competitivos en el año 65, lo que hizo que esta vez la lucha se pareciese a la del 63: Clark y Hill como principales candidatos a hacerse con la máxima puntuación al final de la temporada, y el estadounidense Richie Ginter no se encontraba muy lejos de ellos, y esta vez se pudo hacer con una victoria. La mayor diferencia con respecto a ese año, 1963, la veremos si continuamos mirando la clasificación de pilotos: Jackie Stewart, un debutante que logró subirse a lo más alto del podio en Monza, es tercero. Clark se hizo nuevamente con el título a falta de tres carreras, con seis victorias, y Hill le sigue en la clasificación con dos, la misma cifra que dos temporadas más atrás.

Un nuevo reglamento se vio en el siguiente año, que permitía a los equipos a elegir entre dos opciones, motores de 3.0 litros atmosféricos, o 1.5 litros turbocomprensor, lo que hizo que los propulsores tuviesen más potencia. Con esta novedad se vio también a un nuevo ganador en el trofeo de Constructores, Brabham, un equipo en el que competían Deny Hulme y Jack Brabham. Fue éste último quien se hizo con el título por una gran ventaja, a pesar de que se trató de una temporada muy competitiva en la que Brabham, Surtees, Rindt, Hulme, Hill, Clark y Stewart, todos ellos campeones mundiales, ocuparon los siete primeros puestos.

Así, Brabham, finalmente, tras pasar sus cuatro primeras temporadas sin grandes logros, llega a ser un exitoso equipo, gracias al que se ve por primera vez un piloto ganando un título a los mandos de un coche de su propio equipo, algo que Bruce McLaren también desea hacer, ya que hace debutar a su equipo en ese mismo año. 

Los buenos resultados siguen llegando a Brabham pasado este año, aunque esta vez es Denny Hulme quien logrará el título, no muy distanciado de su compañero Brabham. La temporada no parece empezar muy bien para el equipo inglés, ya que en el GP de Sudáfrica parece decir que Cooper es el equipo a batir. El de Sudáfrica fue un Gran Premio disputado en Kylami, aunque las tres primeras carreras disputadas allí no fueron en este circuito sino en el de East London, una pista que no se volvió a utilizar para esta categoría pasada esta década. Lo mismo ocurrió con las pistas de Aintree (Gran Bretaña), Riverside (Estados Unidos), Reims, Ruán y Bugatti au Mans (Francia), Oporto (Portugal) y Zelweg (Austria).

Jim Clark no se aleja mucho de los Brabham, y se coloca tercero al final del año. Más alejado encontramos a Surtees, y aún más, en el séptimo puesto, se encuetra Graham Hill, que en las cuatro últimas temporadas se había alejado cada vez más del vencedor. Pero el inglés no tendría que esperar mucho para volver a ser el líder de la temporada.



Estos dos pilotos serían precisamente los que estarían en la escudería de Colin Chapman, continuando Jim de esta forma en la única escudería para la que fue piloto, y Hill también mantendría su puesto en el equipo, al que volvió en el 67 después de haber estado en BRM desde el inicio de la década. El equipo de los británicos tendrá una gran temporada al lograr los títulos de constructores y de pilotos, probar por primera vez un alerón en un monoplaza de la categoría e introducir el patrocinio. Pero la temporada no sería perfecta para Lotus, ya que un desagradable suceso tendría lugar en Hockenheim, seguido de algunos más similares durante ese año, se convertiría en una muy mala noticia para este deporte: Clark moría al salirse de pista y chocar contra los árboles que la rodeaban. Nunca se supo con seguridad que fue lo que causó este accidente, pero los investigadores señalaron como posibilidad una pérdida de presión en las ruedas.

Hill (foto, en Mónaco) dedicó su triunfo en el campeonato de pilotos a el gran piloto escocés. Mientras, el joven Jackie Stewart no se quedaba lejos de los Lotus, y haciéndose con el mismo número de victorias que Graham, tres, era subcampeón al acabar la temporada. Stewart se preocupó seriamente por la seguridad de los monoplazas tras los desagradables accidentes ocurridos en la temporada, y se convirtió en el primer piloto en utilizar un arnés de seguridad. 


La seguridad continúa avanzando pasada esta temporada, al obligarse a los coches a llevar arcos de seguridad, pero para continuar mejorando en este aspecto, también se debieron hacer prohibiciones.Fueron los alerones elevados lo que no se permitieron a partir del Gran Premio de Mónaco de 1969, justo un año después de su aparición en F1, a fin de evitar graves incidentes como el ocurrido en el GP de España de ese mismo año. Y aunque esta norma que los alejaba de la categoría entró en vigor en medio del transcurso de un GP, se escribirían poco después algunas normas que compensarían el apoyo aerodinámico que los alerones elevados proporcionaban.

Stewart (foto), al volante de un Matra que logra hacerse con su único título de constructores, es quien se proclama campeón, seguido de Jackie Ickx, y de Bruce McLaren, que dos temporadas antes, lograba una victoria con su propio coche, algo que no podría volver a repetir.






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